Pero ¿qué hacer cuando el suicidio nos es esquivo, porque no tenemos las herramientas en la valentía del alma para cometerlo?
Ultimamente he pensado que actue con soberbia frente al tema de la drogadicción, al suponer aunque fuera de manera subconsciente que mi vida es mejor que la de los otros, que todos debían ver lo maravilloso del universo y no buscar otras realidades. Es un error que un hombre orgulloso como yo no está excento de cometer. No estoy pensando en drogarme ni mucho menos.
Cada quien se mata a su manera, y yo no soy nadie para decirles a los demás como deben llevar su camino a Roma y menos a sentir lástima por ellos; después de todo hay quienes van en un metro de promiscuidad, otros en un ferrari de drogas, unos en un audi de alcoholismo y algunos en un . Medios de Transportes es lo que hay para llegar a Roma. Y todos y cada uno de ellos son respetables, en la medida de que yo pretendo ir a Roma lo mismo que ellos (conscientes o inconscientes, menos que es de mi interés). En este punto de mi vida ninguno de los escenarios me interesa, prefiero seguirle haciendo aventones a la vida a ver si una camioneta amiga me lleva sin mayores lios allá.