Desde hace tiempo he venido haciendo cambios internos en mi vida, que poco a poco se han ido materializando de manera acertiva en el exterior. En vista de eso, es muy dificil percibir los cambios a menos que estos sean totalmente radicales o que alguien más los haga notar. Hoy fue el caso del segundo evento. Por un instante quisieron hacerme creer que era un pedante y que incluso era para mí normal, ver a las personas por debajo de mí, como si yo fuera mejor que ellas. Desde luego algo como esto me desconcertó, pues he sido fiel defensor de la igualdad y la equidad.
Hoy en medio de una pérdida de tiempo cobijada por el frío, la lectura y la impaciencia, meditaba sobre mis errores y en mi interior, la consciencia se me revolcaba aturdida de ira y estupefacción. ¿Cómo era posible que pensaran eso de mí, si en realidad tiendo a preguntar más por mi interlocutor que al embargo escupido de mi propia existencia? Me resultaba ofensivo y atrevido por demás.
Probablemente sí haya dicho antes cosas que resultan tan pasmosas como un baldado de agua en la cara, pero no por eso dejan de ser verdad. Así como creo en la igualdad, creo firmemente que el ser humano no vino al mundo a ser un cerdo más, que solo se ocupa de comer, follar, dormir y cagar. NO. Hemos sido privilegiados con múltiples dones, talentos, capacidades y habilidades. Que resultan desperdiciadas cuando se da cabida a la mediocridad, creyendo que la juventud se aprovecha más siendo una plasta risueña. No obstante, tampoco soy un dictador que viene a ser coach de todo mi circulo social a fin de sacarlos de su zona de confort. No estoy para eso y tampoco me interesa. Proablemente mi interés por el desarrrollo de las personas y sus aptitudes se derive de la cercania con las discpacidades, ya que, mi hermana en su condición de discapacidad ha mostrado mayor valentía al atreverse a cosas que muchos consideramos imposibles para ella, y sí, ella es capaz ¿Por qué alguien que tiene todo para ser grande no lo hace? ¿Acaso no es un detrimento a los recursos que bien si podrían suplirle el apoyo a alguien que (No hablo de merecimientos, las oportunidades deberian ser iguales para todos) si tenga la intención de no ser un cero a la izquierda más?
En fin, volviendo a mi punto inicial, me examiné al punto de entender por qué se habian forjado una imagen de mí, aquellas dos personas que suelen ser del mismo círculo social y no otras con quienes comparto con mayor intensidad, y he aquí que he hallado una de las respuestas, y es que, los intereses que mueven cada uno de estos personajes son distintos en cada escenario. Y lo que es más, en ningún momento osé decirles cómo llevar su vida o peor, criticarla, fueron ellos mismos quienes dieron por sentado lo que en medio de suposiciones absurdas creyeron que yo pensaba de sus vidas. Y pues, debo confesar, que en los tiempos en que mi autoestima estaba condicionada por cómo me veían los demás también recurrí a esta práctica.
Añado a lo anterior que aquello de comparar la vida propia con la de los demás es una práctica dañina. Desde que decidí dejar de compararme e ir mi propio camino, he podido concetrarme más en las cosas y hoy, la torta ha dado la vuelta, es mi vida con la que se comparan, porque yo ya no me comparo por ninguna, y no, no es por altivez o vanidad, es por respeto a mí mismo y los otros. Solo puedo juzgar mi vida y hacerla más valedera conforme mi criterio así lo juzgue, con los demás, sencillamente no me nace ya.
Así que, liberé mi consciencia y me sentí liberado, finalmente estaba consciente de que no era mi responsabilidad el cómo se sientieran cuando yo confesaba cómo discurría mi vida, porque básicamente jamás juzgue sus vidas, tampoco les pedí que la compararan con la mia, y mucho menos les di elementos de valor para que al compararla tuvieran que sentirse inferiores. No es mi culpa que en medio de sus inseguridades reflejen en mí, lo que temen que otros piensen de ellos, cuando en verdad, sencillamente estoy para escuchar. Ya quemé mi etapa comparativa y ahora vivo a mi ritmo, y eso, es lo que puede hacerles creer a otros que me creo más que ellos, cuando en verdad ni reparo en mirar y comparar porque es un acto carente de sentido.