- Mírame
- Dime
- No, mírame
- Ya
- ...
- ¿Qué pasa?
- ¿Qué pasaría si te doy un beso?
- ¿Para qué quieres saber eso?
- Porque voy a hacerlo
- No te atreverías
- ¿Por qué no?
- Deja de jugar conmigo
- ¿Jugamos?
- ¡Dejame en paz!
- ¡Ves cómo no me estás viendo!
- Pero si te estoy mirando ahora mismo
- No con los ojos, deja de decir estupideces. Con el corazón
- ¿Que quieres decir?
- ...
- ...
- ¿Ahora si me ves?
- ...
- ...
- Siempre te vi, pero me cegué por si tu no me veías
- Solo sabes decir tonterías, jajajaja.
- ¡Cállame con otros de esos!
- ...
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martes, 24 de octubre de 2017
domingo, 1 de octubre de 2017
El mañanero
Su mano va subiendo por mis piernas, finjo dormir, sin queja y sin murmullo. El tórax marca un ritmo engañoso, pero él continua su ascenso y siento su mirada pícara recorrerme por debajo de las sábanas, su respiración se entrecorta, evidentemente no me lo va a poner fácil... Mi respiración está por cortarse también...
Se detiene y siento su cálida respiración cada vez más cerca llegando hasta mi oreja. Tiemblo. Me descubre. Me besa en el lóbulo de la oreja desde atrás. De pronto la mano que bajaba hace rato me invade en la entrepierna y me hace confesar en silencio que ya no duermo, mi humedad es su cómplice, su prueba reina. Marca su intención con un vaivén de muñeca sobre mi ombligo...
Me acerca a sus caderas y comienza un viaje sin retorno... Los buenos días han llegado.
Se detiene y siento su cálida respiración cada vez más cerca llegando hasta mi oreja. Tiemblo. Me descubre. Me besa en el lóbulo de la oreja desde atrás. De pronto la mano que bajaba hace rato me invade en la entrepierna y me hace confesar en silencio que ya no duermo, mi humedad es su cómplice, su prueba reina. Marca su intención con un vaivén de muñeca sobre mi ombligo...
Me acerca a sus caderas y comienza un viaje sin retorno... Los buenos días han llegado.
lunes, 11 de septiembre de 2017
La constelación por encima de ti, por debajo de mí
Sentían el vacio, sentían la prominencia de sus pensamientos, se palaparon con presteza mientras hacian que el otro exhalara tibieza que se evaporaba en la penumbra. Ambos enjugados en sus propias delicias escurriendoseles el pecado por la frente y el frenesí en sus pechos.
Caían los besos como cometas y se estrellaban quedamente como un crimen perfecto donde queda el daño pero no la evidencia. La libertad de sus cuerpos eran las mismas cadenas de sus cuerpos y no entendían si el calor emanaba del uno o del otro. Lo cometas como una lluvia violenta, en una fiesta pasional en medio de nebulsas llenas de saliva que preparaban los futuros impactos.
Los exploradores contemplaban los espacios como desconociendo los suyos aunque fueran prácticamente iguales; y tras cada exhalación venía un gemido como de planeta rompiendose. Sus núcleos no aguantaban, los centros de gravedad buscándose, con disposición absuluta a ceder.
Las atmósferas enjugandose en una sola, los éxtasis como auroras boreales y los estallidos que hacían ver estrellas, los impulsos que dejaban de fondo las constelaciones, todo el espacio era un paisaje, nada importaba solo la cúspide de la propia naturaleza y el deseo. Todo se oscureció.
La vía lactea llegó dando por sentado que la colisión había acabado por lo pronto, por lo pronto.
Caían los besos como cometas y se estrellaban quedamente como un crimen perfecto donde queda el daño pero no la evidencia. La libertad de sus cuerpos eran las mismas cadenas de sus cuerpos y no entendían si el calor emanaba del uno o del otro. Lo cometas como una lluvia violenta, en una fiesta pasional en medio de nebulsas llenas de saliva que preparaban los futuros impactos.
Los exploradores contemplaban los espacios como desconociendo los suyos aunque fueran prácticamente iguales; y tras cada exhalación venía un gemido como de planeta rompiendose. Sus núcleos no aguantaban, los centros de gravedad buscándose, con disposición absuluta a ceder.
Las atmósferas enjugandose en una sola, los éxtasis como auroras boreales y los estallidos que hacían ver estrellas, los impulsos que dejaban de fondo las constelaciones, todo el espacio era un paisaje, nada importaba solo la cúspide de la propia naturaleza y el deseo. Todo se oscureció.
La vía lactea llegó dando por sentado que la colisión había acabado por lo pronto, por lo pronto.
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