Perdón por ser tan simple, básico y monótono. Estoy
escribiendo esto una y otra vez, pero aún no me sale como quiero.
¿Sabes una cosa? todavía no entiendo el rumbo de este tren
sin frenos. Acá, apenas lo que es ya fue.
En lo que me asomo, ya he sido también.
Si todavía queda algo de valentía he de buscarla en el
maletero que está arriba mío, no la llevo conmigo, su peso me agobia y me
impide pensar, la dejé justo al lado de donde guardo esas otras cosas que a
veces llevo puestas para salir de la cabina por algo que necesite, pero ahorita
solo precisaba de mi pluma. De cualquier forma por mucho que piense sigo sin
entender hacia donde estamos yendo ¿Esto tiene frenos? ¿Al menos servicio? ¿Lo
sabes tú?
Es muy cómodo aquí, puedo escribirte esta carta sin
problemas, estoy solo; y si bien, a veces este tren salta y da curvas
espantosas que derraman la tinta en la mesa o me hacen rasgar el papel a medio
trazo, puedo escribir lo que quiera y la luz es buena (La mayoría de las veces).
Es como el intento número 22 para escribir bien, espero que
al menos esta vez sí me salga. Las otras 21 veces, las curvas me desorientaban,
ya lo estoy controlando mejor, solo que, las curvas son cada vez peores.
¿Cómo estás? Imagino que también ha de ser agotador en donde
estás. ¿Tu tren da tantas vueltas como el mío? ¿Compartes tu cabina con alguien
más?
De acá no tengo mucho que contar, mi cabina es solitaria, a
veces trato de dibujar lo que veo en la ventana pero todo desaparece muy
rápido. De vez en cuando pasa algo interesante, recibo correspondencia de mis
amigos y visitas de mi familia. Ellos…los que están en este vagón, decidieron
que ya era tiempo de que las cabinas fueran independientes; no los culpo. Últimamente
no estábamos de acuerdo sobre lo que veíamos en la ventana. Cuéntame ¿Qué ves
tú?
Aun me queda tinta aquí, pero la quiero guardar en espera de
tu respuesta…Espero obtenerla antes de llegar a mi destino o antes de que
llegues al tuyo. ¿Alguna vez te he dicho que por acá nunca ha pasado el señor
pidiendo los billetes del tren?
Sobre la marea que se cierne como penumbra entre lo
escondido y lo divino, veo a lo lejos la tenue parpadeante luz que acontece antes del amanecer. Es la
despedida perenne con la que me cito cada noche esperando estar cada vez más
cerca de ese punto que ondea a lo lejos, idealizándolo, palpándolo en mi mente,
respirándolo cerca. Pero no.
La balsa que ondea acompasada en un vaivén desesperante no
se inmuta por mi existencia, porque convivimos en las calmas. Yo soy el viento
y ella no puede transportarme y yo no me atrevo a transportarla a ella. Mis
brazos están imposibilitados para asirla y llevarla hacia donde quiero porque
carezco de mi rumbo y la balsa carece de pescador.
En la despedida, el fulgor que flota sobre la marea se
sumerge y se eleva, se gasta, se descompone, se reintegra. Quiero pensar, que
como yo, navega sin llevar o traer, es otro viento, es otro aire.
Si no viene un huracán no nos encontraremos jamás, nos
seguiremos viendo a lo lejos, quizá ese viento encendido viéndome como la
penumbra tras la barca y yo viéndole como el viendo sereno que resplandece al
otro lado del misterio, sin saber… si realmente aquel viento puede verme en
medio de toda la penumbra que me asiste.
No somos nada porque no nos hemos encontrado. Cada uno es
por su lado. Cada uno no es por su lado. Soy el aire que no entiende que no sea
el mismo aire.
La balsa algún día sucumbirá ante el tiempo y ya no habrá ni
huracán ni balsa que lleve a éste servidor a buen puerto.
Sean
bienvenidos todos ustedes a mi blog, espero que todos aquellos que me lean no
hayan llegado a este artículo por equivocación, pero si es así, déjenme
decirles que espero le den una leída a las otras entradas del blog para ver si
es de su agrado.
Hoy, quisiera
hablar sobre las facilidades que nos ofrece el mundo para enriquecer nuestro bagaje
cultural. En especial, me refiero a lo que la ciudad puede ofrecernos en cuanto
a museísmo. Es casi de conocimiento público que en Bogotá los últimos domingos
de cada mes la entrada de algunos museos es gratuita, y en verdad no son pocos
los museos disponibles en Bogotá; y están ubicados en diferentes puntos de la
capital colombiana, así que si usted quien me lee está interesado en compartir
un domingo distinto al acostumbrado, ya sea en su casa sin mucho qué hacer, o
dedicado a ciclovía, lo invito a que lea el listado publicado por la página
Cívico, donde nos ofrece un panorama completo para agendar una visita a
cualquiera de los 36 museos disponibles (muy seguramente habrá otros que no estén en la lista, pero que de igual
manera no estaría de más visitar). Aquí debajo el link.
Por otra
parte si su interés está más enfocado hacia las producciones
cinematográficasy prefiere sentarse
frente a una pantalla y comer bocadillos mientras disfruta de una buena
historia le recomiendo que se antoje con alguna de las cien mejores películas
estadounidenses. Una interesante recopilación hecha por la cadena BBC, por lo
que se puede tener un alto grado de calidad en las posicionadas. Aquí abajo
dejo el link con el listado completo.
No siendo
más por el momento, me despido, dejándoles una pista a cerca de lo que hablaré
la próxima vez en mi Blog ¿A ustedes a qué les suena “AMERICANA EXÓTICA”?
Niñas
Mal comenzó siendo un filme mexicano llevado
de la mano de Fernando Sariñana. Posteriormente MTV hizo una producción con
artistas colombianos y mexicanos con un nombre homónimo. Es gracias a esta
serie (Y a mi gusto por Ximena Sariñana, no voy a ocultarlo) que decidí
aprovechara ver la película cuando la
dieron por un canal de películas de tv paga. He aquí que confirmo mi gusto por
las niñas malas (en realidad no tan malas) una vez más.
La
historia se centra en Adela, una chica rebelde hija de un político en campaña
que a cambio de que Adela vaya a Londres a estudiar actuación le pone como
condición asistir y completar el curso para señoritas que ofrece la Señora
Maca, para que ella cambie su actitud indecorosa y libre. Así pues, Adela
conoce a otras chicas allí y comienzan a desarrollarse sucesos de diferentes
colores y sabores.
Esta
película es el fiel reflejo de que pueden crearse historias tipo Disney con
nuestra esencia latina, pero sin sobre condimentar la mezcla hasta lo burdo y
soez. Donde los personajes están bien estructurados y actúan de forma melodiosa
entre sí, llevándonos por momentos de drama ceremonioso, y comedia no forzada,
siendo una producción suave, divertida y por qué no, con una idea central
definida, algo empalagosa, peroal más
puro estilo clásico del cine adolescente “Eres quien eres”. Aunque la película
es en verdad corta, siento que el tema se desarrolló correctamente, no había
razón para hacerla más larga, se le dio su respectiva importancia a cada
personaje y aunque por momentos se desdibujaba la realidad para que todo
quedara justo donde debía, no molesta, al fin, ya nos han venido embutiendo que
todo al final se resuelve por arte de magia en las producciones
extranjeras,entonces¿Por qué en México, dios no ayuda también?
Debo
mencionar, que las actuaciones fueron espléndidas, y reconozco el trabajo del
libretista al ironizar los estándares que se tienen para las mujeres, yendo
desde la idea secundaria de ver a la mujer como subyugada del hombre destinada
para servirle, para transformarle en una dama solo para sí misma, siendo quien
es, solo para sí misma, siendo una Dama porque sí. El vivo ejemplo es Doña
Maca, que es toda una señora, pero sin marido. Hay que abonarle también que
jugó con cada personaje con un cuidado exquisito, mostrando a la lesbiana como
la más dulce y femenina (en contraposición al estereotipo de marimacha), a la más torpe grácil (porque no todas la mujeres
tienen que ser hábiles)y con momentos
de audacia, la rebelde con un marde
emociones, la estudiosa con un encanto para conquistar, y la devota como un
intento de aventada y solapada.
La
música no destacó por su arte, pero teniendo en cuenta que la película está
destinada más a un público joven y libre, es adecuada. Las canciones de Ximena
son más que acertadas.
Si
alguien me preguntara sobre algo que no me gustara, diría que en general la
película me encantó y que encuentro muy difícil mencionar algo que me
desencante de ella. Quizá y solo quizá mencionaría que me hubiera gustado que
Doña Maca se hubiera mostrado más cercana al mundo terrenal, que también tuvo
un aprendizaje luego de todo el proceso en la casa y no tanto como un ente por
encima del bien y del mal. Luego pienso en qué tan acertado podría ser esto, o
si bajar de nivel a Doña Maca desequilibraría todo en el filme.
Por
último, quisiera hacer un llamado de atención al cine colombiano.
Recientemente, he visto más calidad en producciones mexicanas aunque hayan sido
pocas, que en el cine que ha sacado Colombia. Imagino que debe ser difícil para
Dago García cumplir su cuota decembrina cada año con una película. Pero por
favor CARACOL TELEVISION y RCN CINE, ya basta. Al menos denle la oportunidad a
otros directores, libretistas y cineastas para ver si sale algo bueno de tanta
producción basura que tanto daño le hace la país dejándonos ver ante la
comunidad internacional como un país metido en un corral (que no es lejano a la
realidad, pero Colombia tienemás que
mostrar) con narcos, drogadictos, gente sin clase, arribista, simple y
dicharachera. ¡Qué rico sería ver, una producción enfocada al público
adolescente, que no tenga que ver con prostitución, guerra, narcotráfico,
violencia, reggaetón! Producciones como “El Carro” o “Pena Máxima” Fueron
buenas en SU ÉPOCA. Los tiempos han cambiado, y espero no sea mucho pedir que
se reevalúen las posibilidades. Niñas mal no fue una producción complicada como
para que en Colombia no se haga algo diferente también.
Recomiendo
entonces niñas mal, si están interesados en alguna película sauve, entretenida
y corta. No voy a decir que es un hito del cine mexicano ni mucho menos, pero al menos es diferente a lo nos dejan ver de ellos. Sin más que agrgar les digo: ¡Felices Aullidos!
Mucho
se ha hablado sobre los libros de autoayuda de Paulo Coelho. Que son buenos,
que son malos, que a muchas personas les ha ayudado, que a otras les ha hecho
perder su tiempo. Nadie es monedita de oro, eso es seguro, y Coelho no es la
excepción. Por eso, en la lista de libros que quise leer este año estaba “Verónika
decide Morir” uno de sus libros más representativos, y del que ya conocía parte
de su historia porque ya lo había comenzado en compañía de un amigo en noveno
grado (Secundaria). En efecto lo leí.
Me
tomó más tiempo del qué pensé que lo haría, y más del que debió también. En
buena medida porque la historia atrapa muy suavemente, tan suavemente que
cualquiera puede dejar la historia a la mitad, y en su vida no se formaría un
vacío por no saber cómo termina la historia de la suicida, como sí pasaría con
otras historias. No quiero decir con esto que el libro sea malo o bueno, porque
no es el propósito de este blog, prefiero decir, si me gustao no lo hace.Por eso, me demoré, lo leía esporádicamente.
La
historia de la suicida que luego de su “No fallo” comienza a enterarse de qué
va la vida, es un tema que por el simple hecho de ser un poco tabú despierta en
el lector interés por la protagonista. Pero éste interés se desvanece en mí,
luego de unas cuantas páginas porque sé cómo terminará el libro (en efecto mis
suposiciones resultaron ser correctas), por tanto el libro se vuelve tozudo a
la vuelta de la esquina diciéndonos con todos sus personajes << ¡Adelante!
Vive tu vida como quieras, sé un loco sin remedio aun si tienes que comportarte
como un cuerdo, para ser feliz haciendo tus locuras>>. El mensaje en sí
mismo no está mal. Nunca podría estar mal un mensaje que aboga por la libertad.
Pero emplear en mi opinión, una idea tan explotable como el suicidio en un
libro de autoayuda, que algunos lo encontramos llano, se siente como un crimen.
Esperaba más drama, pero solo hallé retórica filosófica barata, de la que cualquier
persona sentada en un bus con la cabeza contra la ventana puede pensar,
sazonada con una historia simple, simplísima.
Seguramente
cumple con su propósito de ayudar a aquellas personas que se sienten al final
de un callejón con una vida predecible y al servicio de complacer a otros antes
que a si mismos. Seguramente también, diría que si una persona llega al punto
de abordar este libro como un bote salvavidas, estaría mucho mejor en manos de
un especialista de las ciencias humanas, léase, psicólogo o psiquiatra. Porque
en mi opinión (redundando) una idea tan simple no puede ayudar, y menos cuando
no se extiende más allá de lo evidente.
Recomiendo
el libro para una tarde, en la que no haya mucho interés por una lectura
exigente, se esté aburrido y con el ánimo abajo.
Concluyendo,
el libro no me disgustó, pero yo lo recomendaría para jovencitos de trece años,
a lo sumo, como para que reflexionen sobre cómo quieren perfilar su vida, aun
así hay otros libros interesantes para leer a esa edad (o cualquier otra) antes
que ese. Pese a todo, no me arrepiento de haberlo leído, al menos ya tengo una opinión
sobre este escritor. Ahí queda como dije en el título, la libertad de lectura
de cada quien.