lunes, 11 de septiembre de 2017

La constelación por encima de ti, por debajo de mí

Sentían el vacio, sentían la prominencia de sus pensamientos, se palaparon con presteza mientras hacian que el otro exhalara tibieza que se evaporaba en la penumbra. Ambos enjugados en sus propias delicias escurriendoseles el pecado por la frente y el frenesí en sus pechos.

Caían los besos como cometas y se estrellaban quedamente como un crimen perfecto donde queda el daño pero no la evidencia. La libertad de sus cuerpos eran las mismas cadenas de sus cuerpos y no entendían si el calor emanaba del uno o del otro. Lo cometas como una lluvia violenta, en una fiesta pasional en medio de nebulsas llenas de saliva que preparaban los futuros impactos.

Los exploradores contemplaban los espacios como desconociendo los suyos aunque fueran prácticamente iguales; y tras cada exhalación venía un gemido como de planeta rompiendose. Sus núcleos no aguantaban, los centros de gravedad buscándose, con disposición absuluta a ceder.

Las atmósferas enjugandose en una sola, los éxtasis como auroras boreales y los estallidos que hacían ver estrellas, los impulsos que dejaban de fondo las constelaciones, todo el espacio era un paisaje, nada importaba solo la cúspide de la propia naturaleza y el deseo. Todo se oscureció.

La vía lactea llegó dando por sentado que la colisión había acabado por lo pronto, por lo pronto.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Rómpeme los miedos

A veces evado lo que me gusta, 
en otras me apodero de ello sin contemplaciones.
En ocasiones depende de mi estado de ánimo
en otras depende del otro lado.

Contigo...
Contigo no quiero condicionales,
No quiero evadirme al problema, 
ni mucho menos depender de lo externo.
Necesito enfrentarme a todo y todos
Y apoderarme de un nosotros sin contemplaciones

¡Ven y rómpeme los miedos!
¡Ven y borremos las condiciones!
Seamos libres en medio de una borrasca de sentimientos que nadie entienda
Como ese mar embrabecido que todos temen y admiran
Que choca contra la rocas pero no por ello cesa.

Ven y rómpeme los miedos
como el mar rompe las rocas con paciencia y sin cesar.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Mi relación con Santiago Gamboa.

Santiago Gamboa es un escritor Colombiano que ha trabajado como periodista en diferentes medios. A él, lo conocí un día en que no tenía nada mejor que hacer que ir a un conversatorio que ofrecía en la red de Bibiliotecas Públicas de Bogotá. Fue por curiosidad que él se cruzó en mi camino; yo no conocía nada de él, solo éramos mi burrimiento y yo tratando de salvarnos de la ignorancia.

En mi arribismo intelectual decidí mezclarme entre los asistentes del conversatorio, bastante heterogéneo cabe decir, había desde niños, adolescentes, adultos jóvenes y ancianos que estaban en su primer amor por la lectura. Me hice en un costado donde no quedaba contiguo a nadie para que no comenzaran a formarme conversación y en ella me hallara descubierto. El salón amarillo había sido acomodado con sillas de distintos tamaños que acogieron a todos. De fondo estaba un entrevistador alegre y delgado, que estaba sentado en un sofá que se veía bien cómodo; al otro extremo estaba Santiago Gamboa.

Nunca había visto a Santiago. Mi primera impresión fue la de un papá Noel que aun cotizaba para su pensión, que trabajaba en una empresa, siempre con un buen comentario en la boca. Gordo y adorable, con una barba que le daba un aire de confianza. Al hablar el lugar se inundó de su sencilléz y el amarillo de las paredes hizo juego perfecto con la calidez de las respuestas que daba paso a paso en la entrevista. De manera análoga mi respeto hacia él y la admiración se iban haciendo evidentes y una increíble curisiodad iba anidándose. Definitivamente tenía que estar allí, definitivamente tenía que conocerlo.

Al término de la entrevista (No hablaré mucho de ella, porque hay cosas que uno se guarda para sí mismo) una muchacha confesó haber considerado el  cambiarse el nombre como homenaje a uno de sus personajes (Juana, perosnaje que también amo). Estaba decidido a leer sobre él.  

La semana siguiente por fin se liberó un libro en esa misma biblioteca y pude por fin contemplar el por qué de la admiración: Su estilo es acogedor, la historia te abraza y te suesta con sutileza y uno solo vuelve porque en ella se siente cómodo. Posteriormente continué leyendo más obras de él, algunas de ellas por puro interés y otras por causalidades del destino. En todo caso, Santiago Gamboa es uno de los autores colombianos con lo que más afinidad he sentido, la amabilidad de su páginas me enamora y no puedo resistirme a su estilo audáz y real. Espero contar con la suerte de hablar con él un día personalmente y desde luego consumir toda su obra.

Y sí, hay más literatura después de 100 años de Soledad...

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Las cortinas - Las cosas y el cuerpo I

El frío que me embarga es incomprensible ¿Por qué me dejan ir viendo lo débil que soy? Añoro cuando estoy trenzada y el sol me acaricia. Pero ahora que no solo estoy desecha, desanudada, desnuda, completa ante todos. La noche es mi enojo y mi tristeza.

Les juro que no entiendo: Si mis cabellos son hermosos, vistosos y les dan una flexible privacía, por qué los quieren recoger cuando el sol entra por la ventana, ¿acaso no merezco alguna tibieza en mi vida?

He visto más cosas de las que jamás podré dar razon, he sido tocada por más manos de las que hubiera querido pasar, y he sido complice de aquellos diminutos que con inocencia atrevida se introducen en mí a jugar. Desde donde estoy lo veo todo. Estos cabellos han visto adentro y afuera más que cualquiera.

martes, 5 de septiembre de 2017

La mirada - Las cosas y el cuerpo I

Habia una vez una mirada. Era una mirada como cualquier otra, de esas que a veces se quedan viendo al vacío y otras simplemente está adormecida por el cansancio. Esta mirada, lo escudriñaba todo en la casa, los azulejos del baño, las repisas empolvadas, el suelo que rechina con el mínimo esfuerzo, el cuerpo que lo conduce...La mirada veía cuanto podía.

La mirada llevaba vestido marrón como muchas otras, y de vez en cuando, cuando el sol la besaba muy apasionadamente su vestido se tostaba hacia un amarillo intenso muy particular. La mirada amaba la nueva casa. Pero nunca vió la mirada verde que siempre la buscaba a diario allí mismo.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Las llaves - Las cosas y el cuerpo I

Muchas cosas tienen un increíble parecido con las llaves. Como la consciencia, que en los momentos menos esperados se nos desvanece incluso habiendolas tenido entre las manos hace muy poco. Sí, las llaves son como la conciencia: No todas las llaves sirven para abrir lo mismo y no todas las cerraduras abren con la misma llave. Pasa igual con la consciencia, no siempre nos sirve para todas las ocasiones y en no todas las ocasiones se puede usar la consciencia. En todo caso, algo es seguro, ninguna consciencia es como las otras pero todas tienen algo en común. Son retorcidas como los canales de una llave, mordisqueadas para encajar en el mundo y tienen a oxidarse con el tiempo.

Nuevo Proyecto

En mi búsqueda por el crecimiento personal, me ha surgido la idea imperiosa de forjarme y formarme de manera autodidacta en la escritura yendo paso a paso, escribiendo con disciplina. Por lo mismo, planeo escribir o una historia a partir de relatos cortos, o todo lo contrario, historias cortas en relatos cortos. Aun no lo decido bien, pero sin duda va ser importante para salir de la zona de confort y crecer así sea poco, pero crecer al fin y al cabo.

Día 1 - Dejavú

Ha pasado ya, lo sé es una repetición fatal. ¿Qué es lo que debo hacer? ¿seguir firme hasta el final? Y yo sin querer proceder Me...