El frío que me embarga es incomprensible ¿Por qué me dejan ir viendo lo débil que soy? Añoro cuando estoy trenzada y el sol me acaricia. Pero ahora que no solo estoy desecha, desanudada, desnuda, completa ante todos. La noche es mi enojo y mi tristeza.
Les juro que no entiendo: Si mis cabellos son hermosos, vistosos y les dan una flexible privacía, por qué los quieren recoger cuando el sol entra por la ventana, ¿acaso no merezco alguna tibieza en mi vida?
He visto más cosas de las que jamás podré dar razon, he sido tocada por más manos de las que hubiera querido pasar, y he sido complice de aquellos diminutos que con inocencia atrevida se introducen en mí a jugar. Desde donde estoy lo veo todo. Estos cabellos han visto adentro y afuera más que cualquiera.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario