Voy a contarles algo muy personal, cosa que no es muy común en este espacio pero que me parece relevante. Probablemente muchos de ustedes desconocen que poseo muy buena memoria para memorizar rostros y eventos particuales, algunos muy importantes y otros realmente tan escuetos y simples que solo son ruido en mi cabeza, pero los dejo allí, por la misma razón que no se botan las baratijas y cosas viejas "Por si acaso"
El día de hoy, estaba en la puerta del compromiso, dispuesto a presentar un examen en nombre de mi universidad y de algun modo saldar la magna deuda que tengo con ella. En medio del tugurio de jóvenes llenos de sueños, pereza, frío y expectativas, retomé mi hábito de reconocer personas de mi entorno. Antes, me había topado con un conocido cuyo caracter frívolo y sonrisa eterna son lo más cercano que conozco a una vibora. También estaban por allí un sujeto al que mi mejor amigo y yo llamamos orejas y tras un breve saludo cortás y lejano proseguimos a ver la puerta como una jauría perezosa y entumida. Aún así, hubo algo que destacó por detrás de él...
En un vistazo rápido me encontré con una sonrisa pura, que hacía muchos años no veía, y no miento al decir que es la sonrisa más perfecta que haya visto jamás. Incluso, me he tomado el trabajo de recordarla para que, llegado el momento, frente al ortodoncista, logremos algo similar. Pero ese no es el punto. Muchos recuerdos se desprendieron de sus telarañas y rodaron por ahí en mi mente. Recordé que a mis cuatro años él era mi mejor amigo, pero, ahora con la mente totalmente lúcida pude entender que él me gustaba, solo que en la ternura de la inocencia, tales sensaciones y percepciones aun careían de forma. Confirmé pues, que soy de esos casos en los que se nace gay y no se cincela, como muchos creen.
No quise saludar, la conformación del recuerdo debe mantenerse perenne y limpio. Me agradó saber que al igual que yo, se está formando y que no ha perdido encanto. Probablemente si nos volvemos a encontrar lo trate con el afecto que le guardo a los amigos lejanos, ya que del gusto solo queda la nostalgia y en este momento mi corazón anda raudo acompañado por alguien más, que le da un color a mi vida del que siento estaré orgulloso en el futuro.
A qué voy con todo esto. A que somos lo que somos; pero nos hacemos insconscientes para hacernos invisibles en las tinieblas para ser participes de ellas, ser uno con ellas, para no llamar su atención y que nos deje en paz.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario