martes, 5 de junio de 2018

Día 1 - Dejavú

Ha pasado ya, lo sé
es una repetición fatal.
¿Qué es lo que debo hacer?
¿seguir firme hasta el final?
Y yo sin querer proceder
Me acojo a las reglas, ves.

Te veo lejano sufrir
lo examino de lejos
lo hago cerrando los ojos,
¿Es porque hemos de partir?
Y de seguro, también tú
te ahogas en recuerdos
Aquellos que a la luz,
estremecen nuestros templos
Esto parece un Dejavú

Me acojo a las reglas, ves.
Ya a las gradas me limito
sin escapar del prurito
Porque lo nuestro ya no es

En picada, de nuevo
Cuestiono, lo subversivo
cómo se fue lo que vino
cada memoria me decae
cada instante me agrede

Te veo lejano sufrir
Y no puedo nada hacer.
Los perdones, que ahí yacen
han de ir, volver y morir
Es porque hemos de partir...
Ni dos penumbras habían sido
cuando pasamos del juego
a un violento rugido
que echó todo al fuego.

Veo las cenizas, y digo
Esto parece un Dejavú
Veo que caigo y pienso
Esto parece un Dejavú
 
¿Qué es lo que debo hacer?
Si  no es un Dejavú
¿seguir firme hasta el final?
 Si  no es un Dejavú
¿Qué es lo que debo hacer?...

sábado, 10 de marzo de 2018

La calma que ruge

No hay tormenta sin calma, y mi calma ruge y ya no es más.

Fuiste el sol, fuiste el frío. En la realidad y en la ilusión, me recogí a ti, como si el invierno me acariciase y fueras el verano que reconforta en la sombra. Un sin sentido colmado de agobio que alimentaba el corazón y cobraba sus servicios son sangre y lágrimas

Dulce veneno de ambrosía, que de tus labios veo brillar. Me turba, me enerba, me conduele, me hace rendir, retroceder, callar, morder, desesperar. Lo es todo y me deja en la nada, cuando está y cuando no.

No hay tibieza, si antes no hubo fuego abrazador y tampoco si no hubo antes un frío, un viento, un ahogo...

Debo confesar que no me hallo sin la fiereza de tu mar, por muy elevadas que sean olas y existan un sin fín de remolinos, fue el unico lugar donde plante mis pies. No hay tormenta sin calma...

Ahora, que me hallo con los pies en tierra, me siento tan en calma, que si rujo, ya no seré más.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Agradecimiento

Hola a todos los que leen este blog.

De manera totalmente sincera quiero agradecer por todo el apoyo a mis lecturas a través de la caricia de su mirada. Fue un buen comienzo para sentirme más seguro, algó así como los primeros y cómicos pasos de cervatillo. Hoy, sin embargo, pienso que es momento de dejar esta etapa de lado y comcentrarme en proyectos más importantes, más ambiciosos y demandantes; desde luego con todo el rigor que ello implica.

No puedo más que darles las gracias por aportar cada uno desde su instancia, que en algún mometo me ayudó a fortalecer e impulsar mi creactividad. Espero me sigan apoyando con mis nuevos proyectos de los que por supuesto les estaré informando.

Sin más que decir, me despido. Gracias, buenas páginas y buenos trazos.



- Fenrir Plateado.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Carlitos y el mundo - El Elefante de Madera Parte 1

En una de las salidas de domingo con papá, Carlitos y él fueron al parque más allá de la carretera, donde pocas veces iban por que era un lugar remoto y lejano. Carlito miraba en el camino las casas de estilo londinense que iban a lado y lado de la calle, y de vez en cuando apresuraba un poco el paso para ver las vitrinas, que estaban llenas de cosas coloridas, artísticas, en madera y otras manufacturas decorativas que son más lujos que otra cosa. Carlitos amaba la madera y esta salida le resultaba tan enriquecedora como el mismo no tenía idea.

En medio de los laberintos de las calles, llegaron por fin a un parque pequeño que tenia un árbol en todo el centro. El árbol era sumamente grande, anormalmente enorme para hallarse en medio de la ciudad, y sin embargo, allí estaba, desapercibido pero bien acogido por las casas al rededor del parque. Era como un rey entre los pequeños arboles de flores y Eucaliptos que había a su alrededor. Su madera era muy rugosa, incluso para un arbol, y su configuración daba para pensar que el árbol tenía ojos, ya que, tenía protuberancias concavas y convexas que convergían en us esquinas y tenían dentro una serie de circulos concentricos. Carlitos de algún modo se sentía atemorizado por el árbol, se sentía observado por tantos círculos en torno al tronco, y que, seguian elevándose conforme se trataba de ver el final del árbol.

Sin embargo, lo que más captó su atención fueron las raices. Éstas, no eran largos brazos decadentes enredados unos osbre otros, sino, obustos brazos que se sumergían en la tierra de pronto, con compromiso ferreo, pero estaban tan juntos y a la vez tan definidos que cualquiera que lo hubiera visto sabría de inmediato que tales raíces no se mezclarían jamás por debajo del suelo. Parecían la pata de un elefante. El papá de carlitos notó el interés del niño, y entonces repuso mientras se sentaban en una de las bancas de concreto: ¿Quieres oir la historia del Elefante de Madera? - Carlitos, motivado por la fantasía asintió callado para que la historia diera comienzo tan pronto como se pudiera. Don Carlos se aclaró la garganta y comenzó: "Había una vez..."

domingo, 5 de noviembre de 2017

El Zorro me presentó a Allende ¿O era al revés?

El Zorro, es decir, Don Diego de la Vega (¡Pero que nadie lo sepa, eh!) es un personaje conocido por todos, de encanto irrestible como cualquier antihéroe que se respete. Sin duda, uno de los íconos latinoaméricanos menos valorados, pero que representa una rara mezcla entre culturas que rara vez se podría contemplar.

Como habrán podido notar los que siguen este blog de cerca, he logrado en medio de tropiezos, y discontinuidades lograr leer un libro por mes pudiendo llegar hasta casi 6 libros leídos este año (teniendo en cuenta que pisé el acelerador luego de mitad de año), cosa que me supone un enorme logro. El más reciente libro:  "El Zorro - Comienza la leyenda" de Isabel Allende, a quien tenía pensado leer, pero este intrépido enmascarado realizó un rápida finta entre los estantes de la biblioteca y con su irrestible magnetismo me obligó a tomarme una pausa de mi recorrido por la literatura colombiana para dar una probada de la chilena.

Pero ¿Qué se puede decir de esta obra? Antes que nada, que me parece oportuna. Y de paso, aprovecho este punto introductorio para comentar que, si usted, estimado lector, espera encontrar un desarrollo de la película "La máscara de Zorro" de Antonio Banderas, como si la película de Sony fuera un resumen, lamento decirle que ambas obras son originales, independientes y desprendidas de la idea original del Zorro (creación semanal, que sería bueno que indgaran más, así como lo haré yo). Sin embargo, la obra de Allende involucra un universo más armonioso y articulado.

La autora nos va pintando un escenario, luego lo trasciende, y lo va infiltrando tanto hasta que uno puede caminar sin perderse en todos los espacios y sentirlos familiares. Y de manera sorprendente va educando a Diego con la misma sutileza de un zorro, y aún tiene la audacia de involucrarse ella misma mediante un homónimo en la vida del zorro (A que es un galán el tipo, ¿no?) Y nos cuenta cómo es que se va configurando este magnífico guerrero y cómo, cada habilidad no es una selección milagrosa de genes, sino un azar afortunado del destino que Diego de la Vega supo aprovechar bien.

Sin duda de las cosas que más me agradaron del libro fue la inclusión de personajes típicos del Zorro que no se notaron en la película, que para quienes no se hallan enterado no es más que un spin off bien logrado de la historia original. Cosa que me dió la libertad de imaginarme a Diego y cada uno de los personajes a mi acomodo y no, amoldado al guapísimo Antonio Banderas. De la misma forma, amé el ritmo de la lectura, tan cómodo. He de decir que es de los libros con los que me he sentido más cómodo.

Lo recomiendo para quienes valoran el trasfondo de los héroes, antihéroes y protagonistas. Es una lectura suave, dinámica con los giros argumentales en su punto. Tal vez, el comienzo un poco lento, pero vale totalmente la pena todo el recorrido. Se siente uno al final, agradecido por haberle dado un sentido y una humanidad al enmascarado.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

El Señor Ospitia


Cuando era pequeño vivía en la casa de mi tia. Viviamos los tres: Mis papás y yo en el tercer piso, en donde muchas aventuras viví con mi iamginación y la terraza desierta. Allí me asomaba por los barrotes y veía la calle. Siempre fui muy sociable, así que no era sino asomarme y la jornada de saludos comenzaba. No logro comprender en qué momento dejé perder esa habilidad tan bonita, seguramente se deba a la primera mudanza, mi hermana, y tantas otras posibles cosas...

En los días soleados, el señor Ospitia (Como creí que se llamaba, nunca esperé que fuera su apellido) tomaba el sol en el antejardín. El antejardín estaba compuesto por un bordillo donde se hallaban unas plantas moribundas, que a mí se me antojaba imaginar como un lago apestoso. El señor, que no era tan viejo en verdad me saludaba muy amablemente, y no vamos a decirnos mentiras, un saludo afable siempre es muy bien recibido.

El señor, tenía su tienda en el garaje de su casa justo en frente de la de mi tía, y como es de esperarse de cualquier tendero, sus relaciones con el barrio son fuertes. Así, pues dada la facilidad mi mamá compraba las cosas allí y yo la acompañaba generalmente con mis overoles y pantalones de tiranes (¡Qué bellas épocas!). El señor me alzaba desde que tengo memoria y me ponía sobre el mostrador y me regalaba un dulce, incluso los domingos me daba liberales, que también me enviaba cuando no iba. Sin duda dulce. Pero no era algo tan trivial como comprar al cliente, invertir en él. Años después le pregunté si así era con todos los niños, y resulta que no.

Aquel hombre, tenía una vida normal, hijos, esposa... Sin embargo, su hija, Diana había perdido un bebé en el mismo tiempo en que mi mamá estaba embarazada de mí. De algun modo, su afecto paternal de abuelo no murió sino que se distribuyó hacía mí. Cosa que le era correspondida, porque a mí me encantaba saludar aún si no habia recompensa, me gusta pensar que havía un afecto cuando le pedía que me alzaba sobre el mostrador y yo le preguntaba si ya había almorzado.

A los cinco años tuvimos que irnos de la casa de mi tía a la casa propia por fin (Año terrible por cierto). Años después, al menos unos dos, el señor tuvo que cerrar la tienda, pero hacía el esfuerzo de saludarme cuando mi tía le informaba que allí estaríamos mi mamá y yo de visita. Tristemente, con el tiempo la cercanía se volvió lejania y me terminé enterando que el señor falleció debido a un cáncer sorpesivo y agresivo. Todavía tengo el sin sabor de haberle dicho que lo apreciaba.

lunes, 30 de octubre de 2017

Cuando se voltea la torta

Desde hace tiempo he venido haciendo cambios internos en mi vida, que poco a poco se han ido materializando de manera acertiva en el exterior. En vista de eso, es muy dificil percibir los cambios a menos que estos sean totalmente radicales o que alguien más los haga notar. Hoy fue el caso del segundo evento. Por un instante quisieron hacerme creer que era un pedante y que incluso era para mí normal, ver a las personas por debajo de mí, como si yo fuera mejor que ellas.  Desde luego algo como esto me desconcertó, pues he sido fiel defensor de la igualdad y la equidad.

Hoy en medio de una pérdida de tiempo cobijada por el frío, la lectura y la impaciencia, meditaba sobre mis errores y en mi interior, la consciencia se me revolcaba aturdida de ira y estupefacción. ¿Cómo era posible que pensaran eso de mí, si en realidad tiendo a preguntar más por mi interlocutor que al embargo escupido de mi propia existencia? Me resultaba ofensivo y atrevido por demás.

Probablemente sí haya dicho antes cosas que resultan tan pasmosas como un baldado de agua en la cara, pero no por eso dejan de ser verdad. Así como creo en la igualdad, creo firmemente que el ser humano no vino al mundo a ser un cerdo más, que solo se ocupa de comer, follar, dormir y cagar. NO. Hemos sido privilegiados con múltiples dones, talentos, capacidades y habilidades. Que resultan desperdiciadas cuando se da cabida a la mediocridad, creyendo que la juventud se aprovecha más siendo una plasta risueña. No obstante, tampoco soy un dictador que viene a ser coach de todo mi circulo social a fin de sacarlos de su zona de confort. No estoy para eso y tampoco me interesa. Proablemente mi interés por el desarrrollo de las personas y sus aptitudes se derive de la cercania con las discpacidades, ya que, mi hermana en su condición de discapacidad ha mostrado mayor valentía al atreverse a cosas que muchos consideramos imposibles para ella, y sí,  ella es capaz ¿Por qué alguien que tiene todo para ser grande no lo hace? ¿Acaso no es un detrimento a los recursos que bien si podrían suplirle el apoyo a alguien que (No hablo de merecimientos, las oportunidades deberian ser iguales para todos) si tenga la intención de no ser un cero a la izquierda más?

En fin, volviendo a mi punto inicial, me examiné al punto de entender por qué se habian forjado una imagen de mí, aquellas dos personas que suelen ser del mismo círculo social y no otras con quienes comparto con mayor intensidad, y he aquí que he hallado una de las respuestas, y es que, los intereses que mueven cada uno de estos personajes son distintos en cada escenario. Y lo que es más, en ningún momento osé decirles cómo llevar su vida o peor, criticarla, fueron ellos mismos quienes dieron por sentado lo que en medio de suposiciones absurdas creyeron que yo pensaba de sus vidas. Y pues, debo confesar, que en los tiempos en que mi autoestima estaba condicionada por cómo me veían los demás también recurrí a esta práctica.

Añado a lo anterior que aquello de comparar la vida propia con la de los demás es una práctica dañina. Desde que decidí dejar de compararme e ir mi propio camino, he podido concetrarme más en las cosas y hoy, la torta ha dado la vuelta, es mi vida con la que se comparan, porque yo ya no me comparo por ninguna, y no, no es por altivez o vanidad, es por respeto a mí mismo y los otros. Solo puedo juzgar mi vida y hacerla más valedera conforme mi criterio así lo juzgue, con los demás, sencillamente no me nace ya.

Así que, liberé mi consciencia y me sentí liberado, finalmente estaba consciente de que no era mi responsabilidad el cómo se sientieran cuando yo confesaba cómo discurría mi vida, porque básicamente jamás juzgue sus vidas, tampoco les pedí que la compararan con la mia, y mucho menos les di elementos de valor para que al compararla tuvieran que sentirse inferiores. No es mi culpa que en medio de sus inseguridades reflejen en mí, lo que temen que otros piensen de ellos, cuando en verdad, sencillamente estoy para escuchar. Ya quemé mi etapa comparativa y ahora vivo a mi ritmo, y eso, es lo que puede hacerles creer a otros que me creo más que ellos, cuando en verdad ni reparo en mirar y comparar porque es un acto carente de sentido.

domingo, 29 de octubre de 2017

Otra confesión nocturna

Voy a contarles algo muy personal, cosa que no es muy común en este espacio pero que me parece relevante. Probablemente muchos de ustedes desconocen que poseo muy buena memoria para memorizar rostros y eventos particuales, algunos muy importantes y otros realmente tan escuetos y simples que solo son ruido en mi cabeza, pero los dejo allí, por la misma razón que no se botan las baratijas y cosas viejas "Por si acaso"

El día de hoy, estaba en la puerta del compromiso, dispuesto a presentar un examen en nombre de mi universidad y de algun modo saldar la magna deuda que tengo con ella. En medio del tugurio de jóvenes llenos de sueños, pereza, frío y expectativas, retomé mi hábito de reconocer personas de mi entorno. Antes, me había topado con un conocido cuyo caracter frívolo y sonrisa eterna son lo más cercano que conozco a una vibora. También estaban por allí un sujeto al que mi mejor amigo y yo llamamos orejas y tras un breve saludo cortás y lejano proseguimos a ver la puerta como una jauría perezosa y entumida. Aún así, hubo algo que destacó por detrás de él...

En un vistazo rápido me encontré con una sonrisa pura, que hacía muchos años no veía, y no miento al decir que es la sonrisa más perfecta que haya visto jamás. Incluso, me he tomado el trabajo de recordarla para que, llegado el momento, frente al ortodoncista, logremos algo similar. Pero ese no es el punto. Muchos recuerdos se desprendieron de sus telarañas y rodaron por ahí en mi mente. Recordé que a mis cuatro años él era mi mejor amigo, pero, ahora con la mente totalmente lúcida pude entender que él me gustaba, solo que en la ternura de la inocencia, tales sensaciones y percepciones aun careían de forma. Confirmé pues, que soy de esos casos en los que se nace gay y no se cincela, como muchos creen.

No quise saludar, la conformación del recuerdo debe mantenerse perenne y limpio. Me agradó saber que al igual que yo, se está formando y que no ha perdido encanto. Probablemente si nos volvemos a encontrar lo trate con el afecto que le guardo a los amigos lejanos, ya que del gusto solo queda la nostalgia y en este momento mi corazón anda raudo acompañado por alguien más, que le da un color a mi vida del que siento estaré orgulloso en el futuro.

A qué voy con todo esto. A que somos lo que somos; pero nos hacemos insconscientes para hacernos invisibles en las tinieblas para ser participes de ellas, ser uno con ellas, para no llamar su atención y que nos deje en paz.

sábado, 28 de octubre de 2017

Ángel

Tomaste mi mano y la estreché fuerte fuerte. No hubiera podido decirte que esta sería la última vez que nos veríamos porque yo tampoco tenía idea, pero de algun modo, siempre tuve la precaución de quererte muy fuerte en cada instante para no tener arrepentimientos por si me iba; y ahora que lo hago lentamente, añoro compartir un espacio más contigo. Quizá haberte amado aún más. Veo todo negro y me pregunto, si hay un camino cuando cierre los ojos y si lo hay, a dónde me llevará?

Solo pido que nos encontremos cuando todo esto acabe, que te quedes con lo bello y por qué no, con lo malo también. Yo te recuerdo como un todo. Preguntaré a donde vaya si te puedo cuidar en la lejanía,  aunque no me veas, me aseguraré de que me sientas, y si eso no basta, te estaré esperando me recuerdes o no. Solo... No olvides que te quiero...

viernes, 27 de octubre de 2017

Cuando se nos va el bus.

Cuando lo vió, Adrián se sintió compungido por no hallarse a la altura. El muchacho estaba sentado en un bordillo de un saliente debajo de un edificio de ladrillos colorados.

De brazos fuertes y velludos, piel blanca apenas salpicada por lunares coquetos; el joven observado leía un libro viejo, y eso le daba un aspecto interesante, sin mencionar que de vez en vez se mordía el labio inferior de manera provocativa inconscientemente. Mientras, Adrián, inseguro con su sudadera, pensando que la barba le picaba y que lo gorditos como él no tienen oportunidad en el mundo, dejó ir al muchacho con las palabras en la boca. Y el otro que por andar leyendo no lo vio; ya que, de haberlo visto, le habría hablado, pues Adrían era del gusto de él. El joven se subió en el siguiente bus azul y Adrián chamuscado por una ira flameante de sentirse poca cosa, por sentirse ignorado, por su cobardía, se rehusó a tomar el mismo bus a pesar de que le servía.

Y es así, que en un vaivén del destino, nos puede llegar una oportunidad y también se nos puede ir, por cobardía, por impulsividad, o por ignorancia.

martes, 24 de octubre de 2017

Dos

- Mírame
- Dime
- No, mírame
- Ya
- ...
- ¿Qué pasa?
- ¿Qué pasaría si te doy un beso?
- ¿Para qué quieres saber eso?
- Porque voy a hacerlo
- No te atreverías
- ¿Por qué no?
- Deja de jugar conmigo
- ¿Jugamos?
- ¡Dejame en paz!
- ¡Ves cómo no me estás viendo!
- Pero si te estoy mirando ahora mismo
- No con los ojos, deja de decir estupideces. Con el corazón
- ¿Que quieres decir?
- ...
- ...
- ¿Ahora si me ves?
- ...
- ...
- Siempre te vi, pero me cegué por si tu no me veías
- Solo sabes decir tonterías, jajajaja.
- ¡Cállame con otros de esos!
- ...

martes, 3 de octubre de 2017

La pitonisa

La primera carta ta hablará del amor. La segunda del dinero. La tercera de la salud. La cuarta sobre tu porvenir. - Exhaló la pitonisa Barbara, sentada con las piernas curzadas mientras sonaba  Hector Lavoe de fondo. El olor a cigarrillo y marihuana era dificil de discernir y Emilia comenzaba a marearse y se preguntaba si todo ese olor no sería lo que le haría a la gente creer en ese tipo de patrañas y no los poderes reales de una vidente.

La mujer de pelo rizado, largo y negro, menuda pero sensual barajó el mazo una ultima vez y miró a Emilia mirándola a los ojos evaluando qué más podría saber de ella. Toma - Le pasó el maso con la mano en la que llevaba el cigarillo piel roja.  Emilia la tomó con perspicacia y también la barajó para evaluar la cara de Barbara, que ni se inmutó al respecto. Por el contrario sonrió.

Emilia, sacó la primera carta, la segunda, la tercera y así, hasta completar  el juego según el orden de colocación que le habia indicado Bárbara en un mantel colorido pero falto de estética en el centro de mesa. Las volteó según las indicaciones de la pitonisa y observó atentamente cada una a medida que las giraba.

- Voltea la tercera. La de la salud - Dijo la mujer langaruta. Emilia abedecio - Observa, salió el caliz y dos ángeles - Dijo con el seño fruncido.
- ¿Qué significa? - Inquirió Emilia
- Linda, significa que tendrás una crisis de salud muy pronto, pero no te preocupes, no será realmente algo de qué preocuparse. El cáliz, tontamente se cree que es para celebrar. No lo es, se usaba antes de ir a una guerra. Los ángeles representan tu fé. La cual no debe flaquear. Toma la segunda carta.

Emilia prosiguió. La muerte se veía en la carta. Interesante - Dijo Bárbara botando el humo a un lado - Mira, la muerte es un nuevo ciclo, probablemente se trate de un nuevo empleo.
- Ojalá - Agregó Emilia - Ya estoy como tan cansada de lo mismo ¿Usted no le pasa? ¿No se cansa de andarle leyendo la suerte a todos?
- No, mira que no, linda. Es que cada suerte es diferente, este trabajo es muy dinámico ¿Entiendes? Y pues, para qué, pero no me estoy jodiendo en una oficina, acá soy libre. Las putas que viven arriba me cuentan sus cosas, y pues en una oficina todas son una puritanas de mierda, ay no. Acá estoy bien, mira, puedo hasta fumar. Como sea, toma la siguiente.
- Es esta - Sentenció Emilia dejando caer la cuarta carta. Era la serpiente en llamas boca abajo.
- Esto si a no me gustó. - Dijo apresurada Barbara tomando la carta entre sus manos para verla mas de cerca, como si la carta de pronto le pudiera informar de algo más.
- ¿Por qué? ¿Qué dice?
- Dice que vas a sufrir una traición de alguien muy cercano. Las serpientes siempre indican intriga, pero que esté en llamas significa que es un rencor del pasado lo que la impulsa. Creo que se trata de una traición por el hecho de que está boca abajo, pues es algo que no se ve venir, por verse todo al revés ¿ Me comprendes?
- ¡Ay no! Horrible - Dijo Emilia fingiendo para sus adentros
- Yo tomaré la primera, la del amor. No es que siempre sea asi. Es que me gusta, como para darle drama - Río entre dientes la pitoniza. - La ¿QUÉ ES ESTO? - Gritó la mujer.
- ¿Otra traición? - Instó Emilia
- No, no...la carta en blanco... bueno... significa paz. - Dudó la pitoniza algo confundida - Es todo, linda. ¿Algo que quieras preguntar?
- No, muchas gracias - Emilia tomó su mano y la apretó con fuerza. - Ya me dió todas las respuestas que buscaba.

La pitonisa despedió a Emilia todavía algo consternada por el reciente evento de la carta blanca. Seguramente en su visión no se percató que fue una carta dejada a proposito por Emilia, que iba por la calle muy feliz mientras tachaba de su lista mental el hecho de descubrir que la adivinación no era más que un embauque.

La muchacha, bastante satisfecha por saber que habia dejado en evidencia a la charlatana se dirigía ahora a hacer lo mismo en la iglesia que había visto de camino al consultorio de Bárbara. Definitivamente iba convencerse que realmente no existía el más allá, así como logró demostrarse a sí misma que no existe un destino gracias al Tarot.

Desde que había estado desauciada y al hallarse sin tiempo de buscar una fe de qué agarrarse; Emilia había decidido  desmentir todas las creencias y darse cuenta que lo valioso era el presente y la animaba saberse que aunque no tenía tiempo, hacia algo divertido por ella misma, ella misma era su luz y su verdad, desenmascarando charlatanes. Nunca, como en ningun momento se había sentido más viva, con la adrenalina al cuello de saber que en cualquier momento podría hallarse de pronto con la verdad absoluta de las cosas, o por el contrario darse ella misma la razon por siempre. De cualquier modo salía ganando ella.

Atravesó la calle y entró a la iglesia, fría y solemne.
¿Padre, puedo confesarme? - Saludó aprovechando que no había nadie "Aquí voy de nuevo" se dijo a sí misma.





lunes, 2 de octubre de 2017

La historia de Papá y mamá

-Ejem! - Se aclaró la garganta la menuda niña ante su salón, parada frente al pizarrón y con las manos temblando leyó su escrito a su clase con un hilo de voz.

"Mi papá y mi mamá se conocieron cuando ella era muy pequeña, no tanto como yo. Según me dice ella ya tenia edad para casarse, incluso, estaba comprometida con un leñador.

Mi mamá todos los días iba a visitar a mi bisabuela abuela porque estaba enferma, la pobre sufría de desvaríos. Que en paz descanse la abuelita... Cada semana el Doctor Gustav la medicaba y la dejaba acostada en su cabaña al final del bosque, ese que queda subiendo la colina. El Doctor Gustav, o sea mi papi, era un hombre majito y peludo, cuando me saluda de beso, su barba me pica. Como pueden ver, heredé sus cejas pobladas.

Mi abuela habia dejado a mi bisabuela en la colina, porque la bisabuela tenía la terrible costumbre de levantarse la falda y decir que podía volar, pero como no podía descuidarla mi mamá la vistiaba todos los días y le hacia compañia hasta la tarde, de vez en cuando pasaba la noche con ella, sobre todo en los días de lluvia o de luna llena. Mi mamá me decía que a ambas les gustaba mirar la luna.

Un día mi mamá y mi papá, el doctor Gustav se encontraron en la casa de mi abuela y desde entonces, se comenzaron a gustar. Mi mamá siempre llevaba viandas de más para compartirle al Doctor, quien cada día se iba enamorando más de mi mamá. Un día, mi mamá decidió hacer vela con la bisabuela e invitó al doctor a cenar. ´

Lo que ella nunca pensó, fue que el Señor Patrick, quien era su prometido la estaba siguiendo desde hacía tiempo atrás y presentía que mi mamá y mi papá se gustaban. Así que esa misma noche decidió hacer vela con ellos ocultandose entre los árboles de cedro que daban al patio de la cabaña de la colina.

Por desgracia, mi papá se puso muy nervioso con la cena y equivocó el medicamento de mi abuela y todo fue una confusión. Ella, en medio de su locura confundió a mi papá con un lobo y comenzó a dar gritos de auxilio, que el señor Patrick malentendío terriblemente y entrando a la cabaña, estaba dispuesto a matar a mi papá. Desde luego el impacto de ver semejante escena hizo que mi bisabuela se desmayara. Mientras mi mamá defendía a mi papá de los feroces ataques del leñador.

Finalmente, el Señor Patrick entendió que mi papá, el Doctor Gustav y mi mamá no podrían ser felices si estaban separados... Decidió hacerse a un lado. Y miren que al final fue muy bueno, porque se casó con Carla, la posadera y miren cuantos hijos ya llevan. Por su parte mi abuela que ni recordaba el nombre de mi mamá se puso a contar la historia de "caperucita roja", pero no, todo fue producto de su demencia.

Pero dadas las cosas al final en el pueblo y aún más allá, a mi mamá la conocen como caperucita roja, y a mi papá como el lobo, ambos, al tenerme, decidieron llamarme..."

- Muchas gracias, pequeña, vuelve a tu lugar, nos gustó mucho tu historia - Repuso la profesora, interrumpiendo el relato.

domingo, 1 de octubre de 2017

El mañanero

Su mano va subiendo por mis piernas, finjo dormir, sin queja y sin murmullo. El tórax marca un ritmo engañoso, pero él continua su ascenso y siento su mirada pícara recorrerme por debajo de las sábanas, su respiración se entrecorta, evidentemente no me lo va a poner fácil... Mi respiración está por cortarse también...

Se detiene y siento su cálida respiración cada vez más cerca llegando hasta mi oreja. Tiemblo. Me descubre. Me besa en el lóbulo de la oreja desde atrás. De pronto la mano que bajaba hace rato me invade en la entrepierna y me hace confesar en silencio que ya no duermo, mi humedad es su cómplice, su prueba reina. Marca  su intención con un vaivén de muñeca sobre mi ombligo...

Me acerca  a sus caderas y comienza un viaje sin retorno... Los buenos días han llegado.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Carlitos y el caracol

Un día la tata llevó a Carlitos al parque. Todos los días después de la siesta de la tarde, la Tata sacaba a carlitos con su gran sombrilla, su chal y su loncherita de animales. A Carlitos le gustaban mucho los animales, siempre que podía veía los documentales aun sin entender algo, solo para ver al leopardo correr, a las aves volar y al tiburon acelerar como un torpedo. Carlitos se tapaba los ojos cuando el león atrapaba a la cebra o cuando el cocodrilo aparecía, no quería tener pesadillas y por eso se ocultaba detrás de la tata en la cocina  cuando eso pasaba. "¡Cómo serás de bobito, mijito!" le decía la tata mientras le servía un poco de lo que preparaba para que Carlitos se olvidara de lo que había visto.

El día era soleado así que anduvieron juntos debajo de la sombrilla, Carlitos estaba mirando a su alrededor para ver si había mas niños para jugar. De pronto, la tata, se detuvo e hizo detener su marcha a Carlitos

- Por qué nos detenemos Tata? - Preguntó Carlitos impaciente
- Mira tus pies mijito. Casi pisas al señor Caracol. - Repuso la Tata pausadamente, mientras su nieto miraba a la babosa con caparazón roto
- ¡Mira Tata! Tiene su casa rompida. - Exclamo con angustia Carlitos pensando que él había sido quien había hecho el daño.
- No te preocupes - Añadió la abuelita de Carlitos adivinando su pensamiento - A los caracoles a veces les pasa eso, pero ellos se curan si no es muy grave y pues mira que no es el caso. En un tiempo estará mejor
- Pero acá lo van a pisar otros niños, Tata - Dijo suplicante Carlitos - ¿Podemos llevarlo a otro lugar?
- No podemos - Dijo la abuelita con paciencia - Algunos caracoles son venenosos, tenemos que dejarlo ahí. La madre naturaleza es muy sabia, si ella quiere que el caracol se salve ya lo veremos.


Durante toda la semana Carlitos monitoreo el avance del caracol cada una de las tardes después de la siesta. Se sentía como uno de esos exploradores de la televisión. Incluso, llevaba un cuadernillo de notas hechas garabato para registrar todo lo que veía del caracol. Para su paz, el caracol alcanzó a a atravesar el parque al cabo de semana y media y para cuando llegó a la hiedra que escalaba el muro cerca de los columpios. En esos momentos su caparazón ya estaba en perfectas condiciones. Carlitos decidió entonces ser un "investigador de los animales" y saber tanto como sabía la Tata.





viernes, 29 de septiembre de 2017

Mi primera galeria de Arte

Inicialmente iba a hacer de esto una crónica de esas que todos los columnistas de medio pelo hace, como narrandole a un diario con sátiras y comentarios zapados a modos de plató de televisión. Me gusta salirme de los esquemas, por eso les voy a narrar tratando de hacerme a un lado de ése paradigma.

La cita fue en la sede de Casatinta, acá en Bogotá. Para muchos, puede resultar una sorpresa que yo me entere de este tipo de eventos, pero bueno, tengo mis métodos. Iba con mucha expectativa, me preguntaba si allí estaría el artista, seguro no, pensaba para mis adentros, habría muchas preguntas, si yo fuera artista trataria de evitar al público; no solo por respeto a la crítica, sino para no entorpecer el disfrute de los mismos, o bien, para mantener mi paz y ya.

Las intalaciones eran hermosas sin lugar a dudas, un mercurio llevando una canasta de víveres fue la adpatación perfecta de que la cultura no puede restringirse a un solo escenario y tiempo. El recibidor estaba con varios estantes repletos de productos colombianos, eso me llenó de orgullo. Libretas, cartucheras, monederos, cuadernillos, agendas, organizadores, etc.

Debo reconocer que al comienzo pensé que solo sería una feria y ya, pero conforme pasaba el tiempo las cosas mejoraban, de pronto la mesa vacia que estaba al costado de la entrada tenía muchos vasos de vino, el fondo ya era un lugar de comidas y finalmente la galeria se abrió.

Habia un mensaje explicativo con el fin de la obra (si es que así se le llama, porque dudo que el arte tenga un fin que no sea él mismo, pero ese es un debate que no me compete a mí, y menos a este blog en general)
 Fuente propia - PALACIO DE LA MEMORIA, CASATINTA 2017

Para los ignorantes como yo (Que no es pecado, por supuesto) y desconocen quién es el artista, les comento, que es el director de CASATINTA, el lugar que nos acogió para dar muestra de la obra y que en general es un espacio destinado a la cultura y el arte. Pero, volviendo al punto parcial del párrafo. Jose Rosero es un ilustrador de la Universidad Javeriana que dedicó cuatro años de su vida a ofrecernos esa galeria de manera gratuita. Sinceramente, si no tuviera sueldo de estudiante, me gustaría quedarme con algunas de sus pinturas, con alguno de sus mágicos jardines.

Si están en Bogotá, les recomiendo ir, la exposición estará disponible hasta el 23 de Octubre en CASATINTA. Es un lugar que ofrece más que las pinturas de las que ya hablé. Para la muestra dos fotografía que tomé.

 Fuente propia - PALACIO DE LA MEMORIA, CASATINTA 2017
 
 Fuente propia - PALACIO DE LA MEMORIA, CASATINTA 2017


Por cierto, no me pagan por hacer publicidad. Me gustó la galeria, es todo. Pero bueno, volvamos a la galería precisamente. Los espacios era cómodos, era como un museo ambulante, el espacio es mágico, porque uno sabe que solo se tiene ahora, en el presente, no como un museo que aunque sea itinerante, al recorrelo, se sienten las raices de su asentamiento. También me sorprendió cada uno de los asistentes, con sus apariencas estrambóticas y seguras. Si bien, eso no es garantía de ser artista, si me sentí rodeado de personas valientes, que no temen enorgullecerse de su creativdad y eso sí, me maravilló.

Las ilustraciones eroticas dentro de los vasos colgantes, como si la intención del artista fuera decir que el sexo es un secreto a voces, los autorretratos que pocos apreciaban lo suficiente a mi parecer... Bueno, sobra decir que quedé fascinado con lo que viví, y que, de poderlo repetir lo haría sin dudar. 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Anuncio Parroquial 1.0

Hoy iba a escribir sobre mis aspiraciones para ser escritor e ilustrador de cuentos infantiles, quería escribir sobre lo nutritiva que me resultó la visita a la galería de Arte de esta noche, pero no. Me hallo decepcionado, y éste es mi escape, disculparán ustedes a su redactor.

En algún tiempo me mantuve tan apartado de toda vanalidad amorosa, tan renuente a ser partícipe de los intrincados andares de una relación. Sin embargo, y como todos, resulté envuelto en algo maravilloso y letal. No me arrepiento, desde luego que no. Pero si quiero corregirme, darme un lugar aparte, que mi tranquilidad, mis metas y mis propósitos no dependan de nadie más

Hoy, me decido, así como me decidí hace tiempo dejar atrás tantas dependecias, a objetos, personas y demás. Claro, no todo puedo hacerlo solo, pero sí voy a tomarme un espacio, un retiro al menos parcial, de todos y todo. No digo con esto, abandonar el blog, todo lo contrario, esto hace parte de quien soy, es un apoyo para estos momentos.


FIN DEL COMUNICADO PARROQUIAL
Mañana les cuento cómo fue la experiencia en mi primera galería de arte.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Los determinantes propios del Chao.

La gota que cae
La ira que se desborda
La solemnidad que se apropia
La indiferencia que repercute
La soledad que saluda
La firmeza del caracter...

El ruido sordo de una mano hondeante
El bufido del aburrimiento
El vacío que se avecina
El momento antes dé
El saludo frío y escueto
El murmullo del alama inquieta...

Lo que se calla
Lo que se grita
Lo que se infiere
Lo querido
Lo odiado
Lo que se extraña...

Las vanalidades
Las decisiones precipitadas
Las anheladas visitas
Las miradas inexistentes
Las olvidadas rutinas
Las irrespetuosas reclamaciones...

Los recuerdos laserados
Los sentimientos encontrados
Los tibios momentos
Los frios ojos del futuro
Los corazones lejanos
Los descuidos...


martes, 26 de septiembre de 2017

El cuervo Dorado - Capitulo 1B - Parte 1

La brisa del mar hacía ondear mis faldas mientras dejaba atrás el puerto. Había emprendido el viaje al Nuevo mundo, el mundo despertado. De manera intuitiva me apoyaba en mi paraguas, muy probablemente no lo necesitaría en altamar pero era el legado de mi familia, y en esta importante misión no podría prescindir de él. Era una madrugada sin tormenta, pero no podía confiarme, estaba ante lo desconocido, y si bien, no era la primera vez que me confrontaba a mi misma, la responsabilidad que pesaba sobre mis hombros lo hacía distinto todo esta vez.

Atendí a los otros siete barcos enormes que estaban a mi alrededor, sus velas eran iguales de enormes a las que poseía mi galera, y estaban a buen recaudo, cada uno con cuatro barcos de guerra más pequeños guardando cada costado. Eran todos de madera pulida, de mastiles que se perdían en la inmensidad y de que de no ser por las velas se perderían en la infinidad, no quise pensar en el encargado de la vigilancia en el carajo. En un desperdicio, pensé, sin embargo, agradeci que la Federación se hiciera cargo de estos pormenores, la familia no gastaría el dinero de este modo, no en algo tan ostentoso como unos barcos así. Me pregunté: ¿Qué pasaría con todos aquellos que van en las otras galeras, en los barcos? Resultaba evidente que no todos sobreviviríamos, y aun así, se les veía muy orgullosos, ¿Acaso no tendrían tanto miedo como yo?

El sol se asomó y un viento impulsado por lo vigadores hizo comenzar a andar los barcos. Siempre me sorprendió la labor de esos hombres; esposados con cadenas y grilletes, desterrados por crímenes y recogidos de la calle, eran destinados a girar las manivelas que por medio de enredados mecanismos hacían que  fuertes vientos salieran de unas vigas que decoraban los puertos disparando chorros de aire que desencayaban a los barcos. Para esta ocasión por motivo de ser una ceremonia especial usaron a todos los vigadores de cada Federación. El impulso fue tal solo atiné a agarrarme de un costado del barco para no resbalar por la cubierta. Estaba en camino, y si bien, la misión no era llegar de primera al puerto torcaza sino a salvo, no había tiempo qué perder, así que en cuanto pude me incorporé y comencé a monitorearlo todo, no iba a permitirme ningún fallo. No esta vez.

lunes, 25 de septiembre de 2017

La fábula del Lápiz - La vida y las cosas II

Nació como muchos otros, siendo un cualquiera en un mundo de posibilidades aunque fuera exactamente a sus miles de hermanos e igual a todas las generaciones anteriores y las venideras. Era de un color amarillo tostado y a sus pies dejaba una marca que iba de lo fino y potente a lo grueso y difuminado. Su cabeza era una masa compacta de de vez en cuando  corregía los tropiezos de su andar.

Permaneció en múltiples lugares oscuros, fríos, en movimiento, hasta que dió con otros hermanos suyos y fueron colocados muy juntos en un estuche transparente en lo que parecía un almacén. A diario se asomaba por los costados para encontrarse con marcadores, esferos, correctoes y demás; esperando el momento en que por fin podría salir de allí. Eventualmente su espera dió sus frutos y uncomprador lo tomó y a un montón de vecinos y los llevó en una bolsa, todo fue un caos...

Para cuando se halló de nuevo porfin estático, ya no estaba en un almacén. "¡Hurra! He sido ascendido a oficinista" pensó el lápiz cuando se halló en una blanca mesa con vista a la ciudad, rodeado de humanos de traje elegante, lustrozos zapatos, aliento de café y perfumes invasivos. Agradecido por su buena fortuna agradeció no haber tenido que ser un lápiz de colegio, de esos que según la leyenda se decía, eran mordido por los niños, o raspado por los padres para tatuar nombre, e incluso roto o perdido. Mayor sería su sorpresa al notar que de cualquier manera no podría escapar de su destino pues un sacapunta electrico le aguardaba.

Día 1 - Dejavú

Ha pasado ya, lo sé es una repetición fatal. ¿Qué es lo que debo hacer? ¿seguir firme hasta el final? Y yo sin querer proceder Me...